En el marco de la visita del Dr. Mario Silva al Uruguay que organizaran el Comité Central Israelita y la Embajada de Canadá en el país, el pasado 13 de los corrientes se llevó a cabo el panel “Derechos Humanos y el Holocausto” coorganizado por la Universidad ORT, en cuya sede se desarrolló.Luego de los saludos de la Directora General de la Universidad ORT, como anfitriona, del Presidente del Comité Central Israelita del Uruguay, Roberto Cyjon y de la Embajadora de Canadá, Claire Pulin, participaron del panel el Prof. Oscar Destouet, el Dr. Juan Faroppa y el propio Dr. Silva.Palabras del Prof. Oscar Destouet (foto)Si tuviéramos que dar una característica que identificara al pueblo judío, diría que estamos frente a un pueblo con memoria. Más de 5.000 años de construcción de una identidad propia transformados en legados universales en lo cultural, en pensamiento científico, artes, en lo religioso, y en valores que ya son parte del patrimonio común del mundo. Son custodios de tradiciones y celosos guardianes de su historia. Como muchos otros pueblos, a lo largo de su historia sufrió persecución, discriminación, aislamiento, expulsiones, también muertes por defender su ser colectivo. Pero será en el siglo XX cuando aflore algo macabramente diferente.Holocausto o Shoá son las denominaciones al genocidio del pueblo judío en manos de la Alemania nazi y sus colaboradores europeos. Escribió Yehuda Bauer que fue la forma de genocidio más extrema conocida hasta la fecha. Sostuvo “Los judíos no sufrieron más o menos que otras víctimas de otros genocidios. Tampoco la originalidad fue debido al número, 6 millones, ni al porcentaje de judíos asesinados sobre el total de judíos en el mundo en aquel momento, cerca de 17 millones. En el genocidio armenio, cercano al millón, tal vez aún más, fueron asesinados más un tercio de los armenios residentes en Turquía. Entre 800 mil y un millón de Tutsis fueron asesinados en Ruanda en 1994, cerca del 90% de la población Tutsi vivía allí. En China las víctimas del Gran Salto Adelante, que corresponde a lo que llamamos politicidio, es decir el asesinato genocida debido a razones políticas, sociales o económicas, sumó considerablemente más víctimas que las del Holocausto. Cualquier persona considerada por los perpetradores como miembro del grupo designado, los judíos, sería asesinado por el único crimen de haber nacido.Por primera vez en la historia esto tendría lugar donde fuera que el poder alemán alcanzara, es decir, todo el planeta. Por primera vez en la historia la motivación tenía poco que ver con factores económicos o sociales sino con motivos puramente ideológicos y esa ideología fue totalmente extraída de cualquier contexto realístico” (1).Nuevas investigaciones (2) cuyas noticias aparecieron recientemente en el diario New York Times y reproducidas semanas atrás en el Semanario Hebreo arrojaron escalofriantes datos. Se ha catalogado 42.500 ghettos y campos nazis en Europa, tanto en Alemania como en los territorios ocupados por los alemanes, desde Francia a Rusia. 30.000 campos de trabajo esclavo, 1.150 ghettos judíos, 980 campos de concentración, 1.000 campos de prisioneros de guerra, 500 burdeles llenos de esclavas sexuales, y miles de otros campos usados para practicar la eutanasia en ancianos y enfermos, o como paradas transitorias para los que eran transportados a campos de la muerte.¿Qué sucedió en el mundo y cómo fue posible tal extremo de horror? ¿Dónde quedó la ilustración, y el no asesinaras tantos siglos pregonado? ¿Cómo fue posible que una ideología autoritaria hasta la violencia extrema, totalitaria en su formulación, que asumió una política racista que jerarquizó a los seres humanos y que intento excluir a algunos de la raza humana por siempre, pudiera triunfar en una población (Alemania) con alto por ciento escolarizado y con una extendida sensibilidad y refinamiento cultural liberal?La originalidad de los perpetradores radicó en la intensión de no quedara ningún rastro para que fuera imposible la memoria.Pero la entrecortada y valiente voz de los sobrevivientes, con dolor y a veces con pocos oídos para escuchar, se abrió paso, y su testimonio fue el detonante de la condena.Lo que fue el relato más dramático de la historia de un pueblo hoy es parte constitutiva de la historia de la humanidad, la faceta inhumana de la historia humana. Los que la vivieron tienen el derecho, y tal vez la necesidad de olvidar pero mejor recordar, y no volver a sentir el dolor. Pero quienes nacimos años después tenemos la obligación de conocer y estar alerta frente a la negación, a la discriminación por ser o pensar diferente en sus múltiples variantes y a las violaciones de los derechos humanos en donde quiera que se vulneren, defender con nuestras acciones cotidianas la plena vigencia de los derechos humanos consagrados por la comunidad internacional.Recién en el 2008 mientras estudiaba Shoá en Estados Unidos escuche hablar de la formación, algunos años antes, de una cooperación entre Estados y organismos y fundaciones vinculadas al tema para la promoción, educación, investigación y homenaje al Holocausto. Una gran tarea para que no se repita nunca más, y por ello educar en y para los derechos humanos y construir memoria democrática.La necesidad de la más amplia unión sería requisito indiscutible. Los olvidadizos y negadores juntos a los temerosos son más de lo que imaginamos, por eso la necesidad de unir a los que queremos un presente de mejor y más democracia y libertad sin exclusiones era una lucha posible y justa.Luego de un largo camino Uruguay finalmente fue aceptado como miembro Observador de la Alianza para la Recordación del Holocausto. Junto con Argentina son los únicos miembros del concierto latinoamericano.Nos lo merecíamos. Somos un pequeño país pero con una larga tradición de respeto a los derechos humanos y pregonero de libertad. Los 12 años trascurridos bajo el terrorismo de estado, al contrario de lo pretendido, afianzó en el pueblo uruguayo oprimido las ansias de defender los derechos de todos y ampliar horizontes de oportunidades.El Centro Recordatorio del Holocausto, de la mano de Ana Vinocur y otros sobrevivientes, fue pionero en la transmisión y educación de la Shoá en Uruguay.En los últimos años diferentes iniciativas se impulsaron en nuestro país. Por sólo nombrar algunas de hondo impacto: exposición en el Centro Municipal de Exposiciones a cargo del Proyecto Shoá; nominación de un escuela pública con el nombre Ana Vinocur; cadenas nacionales de radio y TV el Día Internacional de Recordación del Holocausto; presentación ante el Parlamento, con la firma de cientos de ciudadanos, incluidos 3 de 4 ex Presidentes de la República solicitando que un Liceo público lleve el nombre de Mordejai Anilevich; creación de una Biblioteca especializada en Shoá a cargo del Centro Recordatorio que será el mayor centro referencial bibliográfico para educadores e investigadores en Uruguay y la región.Pretendemos dar otro salto de calidad en la tarea educativa en Shoá y DD.HH. Integrarla como contenido educativo en el Plan Ceibal. El universo objetivo de destinatarios sería: 89.217 escolares (en aulas públicas) y 16.755 (en aulas privadas), y 63.668 (en aulas públicas) y 11.704 (en aulas privadas) de educación secundaria. En total 181.344 estudiantes. Impulsar a partir de esta herramienta mini proyectos de investigación y reconocimiento a víctimas y sobrevivientes.El proyecto incluiría la realización en el 2014 de un Seminario/ Taller para docentes del más alto nivel académico, así como la edición de materiales didácticos de apoyo.Contamos con el apoyo de la Dirección del Plan Ceibal y el involucramiento del Comité Central Israelita del Uruguay, el Centro Recordatorio, así como la guía del Museo Lohamei Haguetaot de Israel, entre otros.Su objetivo será cooperar con la construcción de civilidad y convivencia democrática; generar un espacio para la apropiación de experiencias pasadas y memoria colectiva en las nuevas generaciones y contribuir a consolidar una cultura anti xenófoba y antidiscriminatoria fomentando el respecto de la diversidad étnica, racial, cultural, sexual, política y de género.La integración de Uruguay a la Alianza y la presencia de su Presidente Pro Tempore hoy en nuestro país abre posibilidades, así todos lo pretendemos, de profundizar la cooperación e intercambio de experiencias.Referencias:1 Yehuda Bauer, Sobre la Educación del Holocausto, Oslo, junio 2009.2 Semanario Hebreo, Descubren aspectos del Holocausto de una magnitud no esperada, Erica Lichtblau – The New York Times.Al culminar el panel, el CCIU hizo entrega a todos los involucrados en la visita, de la imagen del sello que, conjuntamente los correos de Uruguay e Israel, emitieran con motivo de 65 años de amistad entre ambos países (foto).
Shoá y Derechos Humanos
15/Nov/2013
Por Oscar Destouet